La supersticion al jugar al Bingo

La superstición al jugar al Bingo

Llama la atención cómo la superstición tiene un lugar tan importante en el mundo de los juegos de azar. Quién no ha frotado en alguna oportunidad un cupón de protuberancia ósea de la espalda de cierto sujeto o ha entrado a una sala o casino con el pie derecho. Es que los bingos representan una gama de diversas liturgias que se pueden catalogar por edades, sexo y que en el conjunto conforman un show realmente interesante.
El motivo de estas consideraciones tiene que ver con poder ver, hacer o mencionar algo que hemos visto o dicho a los que la buena suerte les ha beneficiado. Se rumorea que quienes no han entrado jamás en una sala traen buena suerte por ejemplo. Es así que un jugador experiente tratará de llevar consigo a algún novato como un verdadero tesoro.
Es insólito y extraño ver aquellos que entran de espaldas a un bingo. Esto es como si observar en forma directa a los ojos del destino – azar trajera mala suerte y esquivando pues es lo mejor para entrar en las salas.
En general los bingos son salas bien ambientadas para los que pisan y habitan el lugar y está todo enmoquetado a fin de que las pisadas no despisten a los jugadores. Algo peligroso por esta cualidad del espacio del bingo es enrollar un cartón jugado y no premiado. Entonces lo prendemos fuego en un cenicero y si se quema en su totalidad pues vamos a tener éxito seguro.
Luego de traer con nosotros a nuestro amigo víctima, además de pasar de espaldas en la entrada de la sala, quemar un cartón no premiado tenemos otras cosas. Podemos ver a las ancianas alejando espíritus malos del kit de jugador que tienen para nosotros. En general al sentarnos en la mesa tenemos un cubilete con una ranura para que alguien tome los cartones usados además de un recipiente con bolígrafos o rotuladores. No vamos a poder ver nunca una binguera con el capuchón de un rotulador o bolígrafo colocado en el lado de atrás del mismo como corresponde. Esto trae malos augurios y además no se permite que nadie lleve a cabo esa acción.
Debemos tener atención con quienes se colocan a nuestro lado ya que en una sala de bingo no estamos en una biblioteca. En general existe más demanda de oferta de mesas por lo cual es común compartir mesas con desconocidos. Esto puede traer problemas ya que si el anterior participante de la mesa te juzga como de mala suerte pues se terminará yendo buscando una compañía de más suerte. Si terminas sólo en la mesa pues esto es sinónimo de mala suerte o de mesa condenada al fracaso.

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